viernes, 27 de agosto de 2010

Series TV.

En mis tiempos de infancia y adolescencia se emitieron series de gran calidad que no pude disfrutar por mi edad y ahora me estoy vengando de los dos rombos y del control parental.

Ultimamente no voy al cine. Por desgracia no tengo tiempo y cuando lo tengo no hay ganas de salir. Es lo que tiene la vida laboral/familiar, que cuando se puede no se quiere y cuando se quiere no se puede.

Las series de TV se han convertido en mi refugio audiovisual y me estoy encontrando con verdaderas joyas que me han atrapado de principio a fin. Salvo algún contratiempo que me tengo merecido por no hacer caso a mi instinto, he de decir que la elección de las series que he podido ver ha sido magnífica.

Musicalmente hay de todo. Hablo de algunos compositores conocidos y otros que no son tanto pero que demuestran un buen hacer y una profesionalidad que más quisieran muchos de los que en la actualidad trabajan para el cine. El resultado final de la mayoría de estas series es espectacular, tanto en la producción como en la dirección y cuentan además con actores que saben ganarse al espectador desde el primer episodio.

Esta fiebre por las series comenzó con Alias. Aunque con anterioridad disfruté de títulos como Friends o Frassier, éstas, las consideraba como un divertimento que me hacía pasar un rato estupendo diario. Eran un producto típico en cuanto a concepto se refiere, estaban destinadas a hacer reír, para pasar el rato y encontrar afinidad con los personajes. Por aquel entonces (incluso ahora) es fácil encontrar alguien que te diga "tío, eres como Chandler"

Alias cambió mi forma de ver una serie de TV. Viví momentos que creí haber perdido, no recordaba las ganas de ver un nuevo episodio de una serie desde mis tiempos de adolescente.

Battlestar Galactica me atrapó. Tras cuatro temporadas me vi huérfano de tele y pensé que mi mundo TV se había acabado pero no, estaba equivocado porque me encontré a Dexter. Se acabaron sus episodios y ahora sí, ya no había nada que hacer, la tele no podía ofrecerme nada que me enganchase como estas dos.

Pero por suerte volví a equivocarme. Firefly me divirtió y me entretuvo recordando tiempos en los que la aventura era el género que más me llenaba, aunque por desgracia fue cancelada y la satisfacción no fue completa. Carnivale sufrió el mismo final y cuando vi el último episodio me prometí a mí mismo no volver a engancharme a una serie que no estuviese completamente acabada.

El lugar de Friends lo ocupa The Big Band Theory y cuando quiero algo más irreverente paso a The I.T. Crowd
Tengo donde elegir y Fringe ocupa el lugar que dejó Expediente X (aunque las últimas temporadas ya no me atraía tanto como al principio) The Wire es una de esas joyas que hay que ver y Roma no se queda atrás. Roma, además, tiene algo muy bueno: son dos temporadas, principio y fin. La historia se cierra. Series con 3, 4, 5 o más temporadas se arriesgan a cansar y a enredar, desgastan al espectador y tienen que mantener un nivel en cuanto a guión se refiere que por norma general falla en algún momento.

Life on Mars no está mal, dos temporadas cumpliendo su cometido. Y llegamos a la BBC y sus series de 3 capítulos por temporada. Wallander es un ejemplo de producción seria, bien hecha, con actores magníficos y con tramas independientes en los distintos episodios. La elección de Kenneth Branagh en el papel protagonista es un gran acierto. La penúltima que he visto ha sido Sherlock, también de la BBC y también de 3 capítulos. Aprovechando el tirón cinematográfico del personaje, los británicos han decidido modernizar al detective y trasladan sus hazañas a la época actual que vivimos. El resultado, desde mi punto de vista es excelente. Un producto entretenido con la esencia de Conan Doyle manteniendo el espíritu de las novelas y sobre todo de los personajes. Los amantes de la música de cine no podrán dejar de pensar en la versión de Guy Ritchie con música de Zimmer debido a cierto parecido "bandasonoril" que da la impresión de venir impuesto por la propia productora.

Y el final de todo ha sido John Adams. Espectacular adaptación del libro de David McCullough con la interpretación magistral de todos sus actores, empezando por unos inconmensurables Paul Giamatti y Laura Linney. Todo en la miniserie está increíblemente conseguido, desde el vestuario al maquillaje, pasando por el diseño de producción y la música. Si a todo esto sumamos una dirección sobria y una duración moderada, el resultado es sobresaliente.

A ver ahora qué veo yo que esté a la altura.





4 comentarios:

  1. Jau. Mola tu blog y mucho.

    Nosotros estamos viendo ahora Star Trek la serie clasica (primera temporada) y la segunda Temporada de The Wire (HBO es la ostia). Me han hablado muy bien tambien de Supernatural. Y si no la has visto te recomiendo encarecidamenente "Being Human". No leemos, compañero.

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  2. Hola compañero. Me miraré algunas de las series de las que hablas, aunque algunas ya las he visto (The Wire y Big Bang Theory -obras maestras-) y otras no me han enganchado (Dexter, por ejemplo). Esta noche remato la miniserie de 8 caps. de Los pilares de la tierra y me quedan ver los últimos capítulos de Treme (de David Simon, igual que The Wire), aunque me he ido cansando de ella.
    Además, sigo con Fringe y con mi hijo (sí, ese que también nació un 22 de enero) vamos viendo Leverage, que no está mal para pasar el rato.
    Un abrazo desde BCN.

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  3. Beeing Human la tengo en cola de impresión. Y sí, HBO va por delante.

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  4. Recibido el abrazo dese BCN ansioso por poder devolverlo en persona. Si me dices que Los Pilares de la Tierra merece la pena me pongo a ello, la verdad es que me da un poco de miedo.

    A mí me quedan unos años para disfrutar de una serie de adultos (o semi) con uno de mis vástagos. Marina apunta y a Víctor primero hay que mantenerlo quieto.

    Besos mil a B.

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