miércoles, 19 de mayo de 2010

Música de la Historia

No puedo explicar el hecho de sentirme atraído por la música que surge de la idea de un hecho histórico tan cruel como la segunda guerra mundial. Todo lo relacionado con esta barbarie me ha atraído desde siempre y he intentado mantenerme informado sobre publicaciones o grabaciones de compositores relacionados con esta tragedia.

El Holocausto es una de las fuentes que más y mejores obras literarias, musicales y cinematográficas nos ha legado, transmitiendo ese sentimiento de injusticia y desazón que nos corroe a los que tenemos algo de sentido común y que nos diferencia de los que piensan que la guerra soluciona problemas.

Muchos son los autores que han narrado las vivencias de los presos en campos de concentración alemanes. Semprún, Levi y Kertész, son algunos de los que nos han dado a conocer la crueldad de los hechos acontecidos en estos campos y en los ghetos, la palabra nos lo cuenta todo, nos sumerge en historias y nos hace viajar a lugares que no conocemos y que acabamos conociendo como si hubiésemos vivido en ellos.

La música se ha nutrido de textos relacionados con el exterminio judío. Compositores que lo vivieron y otros que por suerte lo vivieron en la lejanía aprovecharon los textos escondidos por presos o escritos directamente en las paredes para expresar sus sentimientos. La canción de Terezin de Franz Waxman es un ejemplo de ello. El compositor de origen judio tomó los poemas de niños presos en Terezin para componer este oratorio.

En el cine hay multitud de ejemplos. Sin duda (y teniendo en cuenta el carácter de este blog) el más admirado por mí es La lista de Schindler. Esta obra maestra de Steven Spielberg está acompañada por una de las bandas sonoras más bellas jamás escritas para el cine. John Williams crea una partitura que nos transporta entre sentimientos humanos e inhumanos, representa el terror de una manera espiritual con un tema principal sobrecogedor, perfecto. Pero en este caso hay que puntualizar que es una composición creada para la imagen y van de la mano de principio a fin. La una necesita a la otra aunque la escucha del disco sea algo maravilloso para los amantes del género.

El Requiem Polaco de Krzysztof Penderecki no está compuesto expresamente para recordar el Holocausto pero está relacionado. El compositor quiere representar el dolor de su pueblo a lo largo de la historia, una historia que nos dejó imágenes de una Polonia devastada y rota que tras la guerra dependió de la Unión Soviética y que no fué hasta los años 80 cuando empezó a despertar. Penderecki compuso una de las obras más inquietantes que he escuchado nunca. El desasosiego que me provoca es equiparable a la admiración que siento por este compositor y en especial por su Requiem.

Para terminar he de decir que no solo provoca desasosiego la música, el vestido de la soprano también impacta.

Nada más que decir, solo escuchar, con especial atención los últimos 3 minutos más o menos...